
¡Toyeyampatzin ma nanmoyolocatazin!
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"¡Icniutin, Anahuatl in nomac mania!"
Códice Xólotl.
ENCUENTRO DE XÓLOTL Y ACOLNÁHUATL EN TENAYUCAN
lunes, 23 de agosto de 2010
INAUGURACIÓN DE LA ESTATUA DEL 5to SEÑOR DE AZCAPOTZALCO, TEZOZOMOCTZIN.

lunes, 21 de junio de 2010
LA INVESTIGACIÓN... MAS ALLÁ DE LA AFICIÓN Y EL FANATISMO.

La Ciudad de México es un centro de incontables manifestaciones "culturales" internas y externas. Cultura, como su nombre lo indica, es fomentar en los hombres el crecimiento y desarrollo de sus facultades intelectuales y físicas, basados primariamente en las costumbres y tradiciones; y segundamente estructurados por las humanidades y ciencias. Esta última es una exigencia de nuestro tiempo por razón del desarrollo mismo del hombre a lo largo de su historia. El proceso de evolucion del hombre le ha permitido a lo largo del tiempo descartar y superar aspectos hoy conciderados obsoletos. Mundialmente se ha pretendido "culturalizar" a los hombres y mujeres a un solo modelo que si bien es expresión de un tiempo "materialista" y de "consumo", por otro lado no abarca las necesidades prioritarias del espiritu como son las de la existencia y la identidad. Esta última motor de toda posible cultura con un fin especifico: la de generar una "mejor" mujer y un "mejor" hombre...
Vemos entonces en los paises de Europa como en el mejoramiento de la gente se "fomenta" el desarrollo de la cultura, tanto interna como externa. Es una necesidad en la que la comunidad y el Estado de esos pueblos se ve claramente como un impulsor prioritario de la sociedad y es un aspecto patente de inversión e infrastructura para su manifestación. Sin embargo ello se debe al duro proceso de transformación que los países de Europa han paso historicamente. Pese a sus defectos e incovenientes, en algunos casos, la culturalización es primordial...
¿Se puede si quiera pensar de que esta necesidad tiene esa misma importancia en México? o mejor dicho, en ese afan pretencioso de querer imitar a Europa, ¿es posible, como una influencia positiva, que ha México le convenga tener en su sociedad la importancia de fomentar la cultura a ese nivel primordial?... De ser así ¿cuál cultura? Porque por principio la cultura que se ha de fomentar es la propia de un pueblo y en el transcurso del proceso la influencia de otros. Pero en el caso de México su situación es paradigmatica, por no decir problematica. Si bien como hemos apuntado la cultura es un proceso histórico de la actividad humana de los pueblos, en el caso de México, ya hay de fondo un problema histórico: es algo así como una ruptura del tronco de origen y en el que se la ha injertado otro en el que los frutos son completamente extraños. No todo injerto es optimo y muchas veces pervierten la naturaleza de dos cosas totalmente distintas. La situación histórica de México no posee concistencia ante el hecho de que ignora y desea ignorar su pasado de origen. Y un país que insiste en ignorar ese pasado no puede siquiera "proyectar" una manifestación cultural ha falta de identidad y si confines totalente aculturales... En una definición antropológica el mexicano es un "ser religioso", es decir: toda convicción, todo proposito, toda explicación, toda situación, etc., se conjetura religiosamente. Esto se explica por razon de esa ruptura y el injerto del proceso histórico. A modo de explicación: la época prehispánica quedo truncada tras la invasión española, esta última con una ideología religiosa intolerante en dacadencia en Europa (la edad media). Los pocos estudios serios al respecto de la historia prehispánica conjenturan que el modo de vida de los naturales se regía y se forjaba en una ideología religiosa en el que el hombre y la naturaleza se corresponden reciprocamente; es decir el respeto y culto de la naturaleza por el hombre. Hoy en día en algunas comunidades indigenas todavía es visible esa forma de pensamiento, esa cosmovisión del todo que influye en la vida intelectual y fisica de los hombres. Entonces cuando observamos que en los hechos históricos hay un choque de dos cultural totalmente opuestas, esto explica la razón fenóménica de los problemas sociales y politicas del país y de su gente. Tras la "destrucción" de la cultura de los pueblos originarios del México Antiguo, se incierta a los sobrevivientes un modo de pensar y hacer, y para el colmo censurada, de una ideología decadente que en Europa en ese tiempo pasaba de ser "obsoleta". La gente ignora que en la época Colonial el indigena y el mestizo, por ley, tenían prohibido la educación elemental como es el leer y escribir; para la España del siglo XVI hasta el siglo XIX el conocimiento que se fundaba en oposición al dogma religioso, era un crimen y un acto de rebelión porque atentaba con los cimientos en el que estaba estructurado el Estado. Cuando España descubre el continente de Anáhuac, sin duda se deduce que el pensamiento y las costumbres son totalmente opuestas y por tanto debían ser destruidos. Mientras que en Europa el Renacentismo y el ya pronto pensamiento moderno (Descartes, Hume, Espinoza) desplazaban evidentemente el pensamiento medieval. Esto supone que la invasión en el Continente de Anáhuac tuvo la mala suerte de hacer contacto con la peor cultura del mundo Europeo: España, en el sentido de que no hubo progresos significativos de su pensamiento a lo largo del siglo XVI hasta el XIX.
domingo, 6 de junio de 2010
¿MEXICANIDAD?...EL POR QUÉ Y EL PARA QUÉ.

La "mexicanidad" es un término que puede referir a una generalidad o bien a una particularidad. Del primero se comprende su razón de referirse "a algo que pertenece a..." dentro de algo que llamamos "México". Tal término empezó a emplearse en ese sentido en el siglo XIX por los grupos criollos en esa necesidad de buscar una identidad que respectivamente, en su condición de nacimiento, era incierta para referirse a si mismo en un contexto estrictamente delimitado. A este respecto el "criollo" es en cierto sentido un sujeto que no pertenece a una identidad especifica, tal como si lo es el mestizo o el vulgarmente llamado "indio". Hijo de padres españoles nacido en la Nueva España que socialmente supondría tener todas las garantías de un "español", pero que historica y politicamente no era de esa manera. La monarquia española, a lo largo de su dos siglos de colonización, obedece a una estricta estratificación de jerarquía social en el que un grupo dirigente está sobre las demás imponiendo su ley. Pero lo que se diferencia ésta estratificación social de España con la Nueva España es su muy visible e intencional división "racial"... Así pues se comprende que en esa ideología tenía mayores garantías un pordiosero o criminal español de un indigena o natural del Nuevo Mundo. No debe extrañar que a lo largo de cinco siglos, despues de la "conquista", el problema fundamental de la identidad del continente de Anáhuac es el "racismo" en todas sus variantes posibles. Ello significa que los movimientos raciales como es el caso de los hombres de color o el judaismo son un juego de niños ante la mostruoso y barbaro racismo en nuestro continente... destrucción, saqueo, marginación, denigarción, negación de cultura, etc., es el sintoma y consecuencia de los actuales problemas nacionales a causa del "racismo occidental" latente. Los problemas de la tierra mejor conocidos como "el problema agrario", es una concecuencia de este racismo ante la dificultad de establecer la justa "repartición" de las tierras; justicia que en su marco legal se inspira en la ideología del sistema económico-politico actual: el capital. A este respecto, los descendintes "originarios" llevan la de perder ante el hecho histórico y social de su condición que no ha podido definirse su papel dentro de este gran aparato político-económico. Mientras en el país sigan existiendo grupos descendientes "originarios" el problema de la distribución de los medios de producción es un cuento chino que no atiende este aspecto histórico.
lunes, 17 de mayo de 2010
DEL FRACASO DEL HUEHUETEOTL O DE CÓMO EVITAR PROYECTOS EN RELACION CON OTROS GRUPOS U ASOCIACIONES LLAMADOS DE LA "MEXICANIDAD".

martes, 11 de mayo de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
"Konex Konex... Una esencia de nuestra identidad"
"Konex Konex..." (canción de cuna maya)
Versión instrumental
GRUPO YOLLOCUICANIMEH.
Grabación y mezcla- Ricardo M. Pilón A.
Grupo Filofonía Editión 2010, Azcapotzalco D.R.
lunes, 19 de abril de 2010
"HUEHUETEOTL:Símbolo de la Nueva Alianza Anahuaca".
En la época prehispánica o precuahtémica Huehueteotl era una representación del fuego o en sentido especifico de las fuerzas energeticas, de ahí su nombre que significa “viejo creador” o el “antiguo creador”. También se le conoce por otros nombres[1]tales como Xiuhtecutli o “Señor del verdor”, Ixcozauhqui o “Cariamarillo” y Cuezaltzin o “llama de fuego”… Cuya procedencia muy antigua abarca el altiplanicie (Cuicuilco) hasta el Sur (Monte Alban) de México.En el México prehispánico se le veneraba cada año al fin del mes llamado Izcalli[2] -“Cuando retoñece” o “Renacer”- (décimo octavo mes) con fiestas y rituales. Su importancia era tan significativa que en su veneración se le agraciaban atributos fundamentales de la vida y sustento tales como: el cocimiento de los alimentos, el cobijo de los tiempos frios; “el que hace la sal y la miel espesa, y el carbón y la cal, y c
alienta los baños para bañarse y hace el aceite que se llama úxitl…”[3], etc. La importancia de esta representación tambien tiene un significado filosófico y moral: en el primero representa la “creación”, la “fuerza” que une y/o destruye a las cosas, lo que en cierto sentido se le atribuye la “renovación” o “transformación”; en el segundo tiene un significado de “calidez”, de “hermandad” y “respeto”, pero también representa en su lado hostil la “guerra”. También se le hacía una fiesta en su honor llamado Xocotl Huetzin[4] –“Madurez de los frutos”- (décimo mes) y uno de sus rituales consistía en el tlamictiliztli al fuego de los cautivos de guerra, según la crónica:“Luego venían aquellos que tenían cautivos presos, que los habían de quemar vivos, y traíanlos allí, donde se había de hacer este sacrificio; venían aderezados para hacer areito -[ambos: guerrero y cautivo]”[5].
Los guerreros estaban ataviados al modo del fuego (rojo y amarillo): “Traían todo el cuerpo teñido con color amarillo y la cara con color bermejo; traían un plumaje, como mariposa, hecho de plumas coloradas de papagayo…”[6].
Mientras los cautivos estaban ataviados con el color de la muerte (blanco): “Los cautivos llevaban el cuerpo teñido de blanco, y el maxtle con que iban ceñidos era de papel…”[7].
Este ritual de tlamictiliztli al fuego tuvo su origen en los Tepanecas (Azcapotzalco, Coyoacan, etc.), según una fuente del siglo XVI:
“Salieron los de Tlacopan, Coyohuacan y Azcapotzalco, a los cuales llamaban tepanecas y estos otros pueblos traían por dios a Ocotecutli –Señor del ocote-, que es el fuego, y por eso tenían costumbre de echar en el fuego, para sacrificar, a todos los que tomaban en guerra”[8]. No es de extrañar que el “fuego” sea para los pueblos de la Antigua Anahuac un elemento al cual venerar y por tanto la representación más antigua en estas tierras. Para Azcapotzalco prehispánico su veneración era en cierto sentido un símbolo al cual le debía su progreso como civilización: tierra rica en cultivos y mercado, artesanos herederos de los toltecas y muy apreciados en el arte de la cantería y cerámica. Maestros de la guerra y las relaciones exteriores, tenían al fuego en una muy alta estima y lo comprendían tanto en su sentido práctico como simbólico. Es posible que la costumbre de arrojar al fuego comida y bebida, a modo de agradecimiento, sea de origen tepaneca y que los tenochcas lo adoptaron dentro de sus costumbres… Por eso debemos comprender que el tlamictiliztli de cautivos en el fuego implicaba ofrendar y alimentar a la representación del fuego con lo más preciado que era la vida humana; en este sentido se agradecía por la abundancia agrícola y artesanal, pero sobre todo para asegurar la cosecha y producción del año venidero.
Lo cual se debe comprender el Huehueteotl –Ocotecutli para Azcapotzalco- como el símbolo que “crea” o “construye” el lazo social, que los “unifica”… Por lo tanto, a nivel cultural, el fuego posee un aspecto de identidad que simbólicamente significa el “poder” de la creación o destrucción, de la alianza o la guerra.
La razón de celebrar el Huehueteotl en Azcapotzalco.
Si bien como dijimos la representación del fuego es una identidad antigua para Azcapotzalco y que los tenochcas la tomaron como herencia en sus fiestas anuales, por otro lado tiene actualmente un significado de “unión” y “progreso” ante la incesable crisis material como espiritual. Culturalmente su simbolismo debe ser motor para la adquisición del conocimiento y la creatividad de la comunidad azcapotzalca. Independientemente del aspecto “político”, el símbolo del Huehueteotl debe representar por su antigüedad y su identidad el impulsor de la “transformación” o “renovación” nacional.
En esta convicción no se puede pasar desapercibido esta oportunidad que bien tendrá como consecuencia un valor de rescate y trascendencia, pero que la ignorancia y el prejuicio de un pequeño circulo –sea intelectual o de tradición- solo lo ha llevado a lado de la superstición, fanatismo y en consecuencia de escepticismo…
A nivel nacional el estudio de las antiguas culturas es muy temprana (técnicamente cien años), sin contar que México se ha esforzado de estar a la vanguardia con los países desarrollados, ello supone un profundo descuido de la cultura nacional, lo que en consecuencia resulta un distanciamiento lejano en la generación de la conciencia. Siendo Azcapotzalco un pueblo que respeta y valora la cultura prehispánica, bien resultaría una buena oportunidad para fomentar e impulsar el interés por la identidad.
En este sentido Azcapotzalco sería el verdadero “corazón de Anahuac” y para justificarlo se requiere de trabajo en el rescate de sus orígenes…
CALMECAC ANAHUAC-TEPANECA
(10 de Abril del 2010)
[1] SAHAGÚN. HGCNE. Lib. I, cap. XIII, 1. Edt. Porrúa.
[2] Op. Cit. Lib. II, cap. XXXVII, 1-39.
[3] Op. Cit. Lib. I, cap. XIII, 4.
[4] Op. Cit. Lib. II, cap. XXIX, 1-35.
[5] Ibid.
[6] Ibid.
[7] Ibid.
[8] GARIBAY, ANGEL M. TEOGONÍA E HISTORÍA DE LOS MEXICANOS (Tres opúsculos del Siglo XVI). Primera Perte, Cap. X, 101, pp. 40 y 41. Edt. Porrúa.


