Códice Xólotl.

Códice Xólotl.
ENCUENTRO DE XÓLOTL Y ACOLNÁHUATL EN TENAYUCAN
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lunes, 14 de marzo de 2011

MÉXICO EN UN PENACHO... La "tradición tergiversada" del adorno de plumas del México antiguo.

Por: Ricardo M. Pilón A.

"VANIDAD Y NECEDAD"... Son las palabras que definen claramente a los "mexicanistas". Esta "vanidad" llevada al extremo de lo "grotesco", y la "necedad" al grado de la "ignorancia"... Hoy hablaremos de una de sus necedades que sin duda es en lo único donde pone de manifiesto su "idea de mexicanidad": el penacho o los penachos... ¿Qué es un penacho o mejor dicho que significa penacho? Según el diccionario de la Real Academia Española PENACHO:

(Del it. pennacchio).
1. m. Grupo de plumas que tienen algunas aves en la parte superior de la cabeza.
2. m. Adorno de plumas que sobresale en los cascos o morriones, en el tocado de las mujeres, en la cabeza de las caballerías engalanadas para fiestas reales u otras solemnidades, etc.
3. m. Cosa que tiene forma o figura de penacho.
4. m. Masa de aire sobresaturado de vapor de agua y que contiene a menudo contaminantes sólidos, líquidos o gaseosos, vertida a la atmósfera por una chimenea.
5. m. coloq. Vanidad, presunción o soberbia.

Las definiciones 1 y 2 son las más adecuadas, la primera como idea figurativa y la segunda como la posibilidad general en la elaboración de objetos. Aunque tambien la definición 5, casualmente, tambien es apropiada en el sentido a tratar aquí.

Ahora bien, tratemos el asunto estrictamente de la "mexicanidad" en sus terminos propiamente, es decir, "cosas de los mexicanos" o mejor dicho "mexicas"... Los mexicas son el grupo etnico que se asentó en un islote del Lago de Anahuac y que en su fundación se la llamó Tenochtitlan. Asi pues es correcto llamar a la gente de esa época ya sea "mexicas" o "tenochcas", nunca "aztecas"; esto último, segun su historia, porque su guia espiritual, Huitzilopochtli, les ordenó que dejasen el nombre de aztecas y que cambiasen por otro que era el de "mexicas". Sin duda este detalle suele "olvidarse" incluso a los doctos en la cultura... Vemos pues, entonces, que hay "mexicas-colhuas", "mexicas-tepanecas", "mexicas-tlatelolcas", etc., que se asentarón durante sus migraciones o huidas en los diglos XIV y XV. Durante su esplendor en la época de Moctecuhzoma I, el término de "tenochca" se empleo para señalar tambien a los "mexicas" propiamente de su lugar de origen. ¿Para qué saber todo esto? Pues para "diferenciar" lo que en un principio fue diferente y que no puede estar dentro de una generalidad como hasta ahora se ha venido tratando. No es lo mismo "mexicanos" que "texcocanos" o "culhuacanos" que "azcapotzalcanos", hablamos pues de "naciones" que existieron, en tiempo y espacio, que se diferenciaban la una de la otra. Asi, pues, hablar de mexicayotl es hablar de los "mexicas" o "tenochcas"...

Esta difrencia nos permite asumir propiamenete sobre la cultura en general de los "tenochcas" o "mexicas". Ya en terminos de "adornos emplumados" hay que hacer incapie en el modo en que estos eran. Para empezar el adorno "tradicional" de los mexicas era una especie de borlas con pluma llamada quetzalilpiloni que significa "suspensor de plumas preciosas". Este adorno se ataba en un mechon de cabello hasta la coronilla y que se extendia por la nuca y la espalda. Ahora bien, tal adorno implicaba una posición social, sea esta de caracter militar y/o de la nobleza. El códice mendocino es una fuente clave para observar este adorno y que nada semeja al "vulgar penacho" que se dice tradicional en la actualidad... Si algo comento Fray Bernardino de Sahagún respecto del vestir de los mexicanos era que eran muy conservadores y modestos, es decir, vestian galanamente pero sin excesos ni excentricidades. En las fiestas que ellos realizaban a lo largo de los 18 meses los "principales" se adornaban sultuosamente con plumas segun el rango o jerarquia militar o nobleza; pero hay que dejar en claro que tales adornos "no" se ponian en la cabeza a modo de coronas o artificios que más que parecer cabezas de aves, mas bien parecen colas de huexolomeh... Algunos cacos de guerrero aguila y jaguar llevaban plumas al modo de un quetzalilpiloni aunado al mismo. En las representaciones en piedra y códices mexicas el adorno de plumas estan sujetos al cabello, ya sea por los costados o por la parte superior, cuya expresión "estética" se tiende aerodinamicamente hacia la espalda, como el plumaje "de" la cabeza de las aves, una especie de cabellera... 

Lo que ha dejado a los "mexicanistas" de incertidumbre es el mentado "penacho de Moctezuma". Hasta donde tenemos noticia sobre la representación en los códices de los Señores de México, no hay ninguno con los mentados penachos: todos sin escepción llevan una corona o mitra sencilla. Resulta ridiculo ver hasta donde el "fanatismo" y la "ignorancia" supone un adorno "incierto" en posters, esculturas y artesania comercial sin siquiera constatar su justificación histórico-bibliografica. En el códice mendocino vemos estos adornos, a modo de medio circulo, pero que no se llevan en la cabeza sino como, a modo de banderas, van tras las espaldas sujetos en dos varas de carrizo elevandoce por arriba de la cabeza. ¿De dónde sacarón los mexicanistas que esos penachos iban en coronas para ponerse en la cabeza como si se tratasen de magueyes o colas de guajolote?... Este "adorno", además, es una insignia de rango militar que pretendia suponer "fuerza", "poder"... Para ilustrar un poco a los que ignoran esta razón, veamos el momento histórico en el que Moctecuhzoma Xocoyotzin manda presentes a Hernán Cortés en 1519 (1 Ácatl), dice la crónica:

"les obsequiaron  soles, uno de oro y otro de plata, también un espejo de espalda, un casco de oro para la cabeza, otro casco de oro en forma de caracol, un tocado de plumas de quetzal y un escudo de concha nácar" (Anales de Tlatelolco fol.14v-15v)

"Tocado de plumas de quetzal", en náhuatl se dice quetzallapanecayotl y cuyo adorno vemos perfectamente en el codice mendocino y en el propio códice florentino. Si algo podemos comprender de los "mexicas" es su sentido del efecto, de la asimilación estética de la naturaleza... Los penachos de los "mexicanistas" no tienen esa calidad artística ni mucho menos ese aspecto cosmogónico y conceptual de lo que realmente representa dicho objeto. 

Describamos lo que es un "danzante mexicanista" que se jacta de tener para si la "autentica" tradición mexica: Su tipico penacho de plumas de pavoreal (¿?), guajolote u otra ave cualesquiera en abundancia y los más excentrico posible e incluso un sombrero (¿?); en la mayoria de los casos su pelo largo y para mayor legitimidad, segun ellos, ser moreno; su pectoral color dorado o plata lo mas vistozo posible al modo de los egipcios o mayas; su taparabo igualemnete vistozo en color oro y plata en motivos sacados no se sabe de donde; estar tecnicamete desnudo enseñando el musculo o el execso de carnes; y sus "huesos de fraile", segun lo llaman así, o las semillas que sonajean al movimiento... Y como extra joyas de piedra o hueso.

Ahora describamos a un "autentico mexica" en un día de fiesta: las mujeres llevan huipil, se pinban el rostro y se dejaban el cabello suelto, llevaban joyas de oro y piedras; los hombres llevan su maxtla sencillo o tejido en motivos simbolicos, su manta ya sea de fibra de maguey para los macehuales o algodon bordado o tejido para los nobles y guerreros; en algunos casos si eran militares estos llevaban sus camisolas de algodón o sus traje de guerrero aguila o jaguar, en cualquier caso nunca iban desnudos en la parte de arriba; sus cactli para los guerreros o nobles; sus adornos de conchas y mariscos para los macehuales o de oro y plata para los nobles; sus adornos de plumas o quetzallilpiloni para los bajos de pluma de aguila y para los nobles y guerreros plumas precisosas de varios colores; llevan tambien en sus piernas cascabeles o coyoltin ya sea de semilla para los pobres o metal (oro o plata) para los ricos. Además de que todos han recibido instrucción del cuicacalli en cuanto a danza y canto: hay disciplina. Estamos hablando, pues, de una cultura de rigurosa disciplina que implica toda una infrastructura no propia de aficionados y una coordinación en cada una de sus manifestaciones rituales... Esto es en cuanto a una fiesta semejante al Panquetzaliztli en al que todos hacen participe del mitote. Esteticamente hablando la vestimenta mexica es "sofisticada" y modesta, además de que eran cuidadosos en el decoro y moral sensual. En comparación con los "danzantes" de hoy que creen que al estar encuerados se evoca la presencia mexica, ciertamente parecen "salvajes" u "aborigenes" de la amazonas o africa...

¿Por qué habiendo tantas fiestas en el calendario mexica, los "mexicanistas" insisten en llevar siempre su misma vestimenta y ademas de tergiversada y sacada no se sabe de donde? Una "representacion cultural" debe contar con un minimo de investigación para una recreación "aproximada" de lo que se quiera menifestar como cultura... En otro sentido, los "danzantes" y "concheros", independientemente de su "tradición", para los primeros 50 ó 60 años y los segundos solo 200 años, no tienen ni tendrán un sesgo cultural prehispanico; en primer lugar por ser una generalidad harto indiferenciable y en segundo porque carecen de esa iniciativa de rescate y recreación y si mucho prejuicio por las fuentes históricas... Si tan solo hemos hablado de penachos, mucho se habria que decir de las fiestas, la música, la danza, etc.; porque en lo que respecta a la música, que es la danza uno de sus manifestaciones, basta decir que para los mexicanistas sus noventa y tantos "toques de aguila" y temas harto pretencioso sacados no se sebe de donde, el ritmo siempre es el mismo: tan-tatan tatan tatatan-tan... Y en cuanto a noción musical, ellos, "los mexicanistas", no son músicos; sino "ruideros".

La verdad es dolorosa para los que se aferran a sus "fantasias" sin ninguna justificación, pero para los que realmente aman nuestra cultura es un alivio que nos permite respirar deliciosamente un aire nuevo y verdaderamente antiguo. Sin duda ello seria una verdadera iniciativa para la artesania como modo de producción económica, para las artes una nueva expresion en todo sus generos, para la educación un modo de administrar la disciplina y cuan infuenciable seria para nuestro actual modo de vida que se desgaja en su miseria occindental... El estudio y la investigación es el camino de la construcción de identidad y cultura mexicana. Por eso las generaciones de hoy y venideras deben desconfiar e incluso cuestionar de esos grupos de "aficionados" que no tienen la capacidad para hablar e instruir sobre nuestra cultura prehispánica. 

Con esto hago un llamado a los que se "dicen" herederos de la tradición (¿?) "mexicanista":

Nahua hablantes, sahumadores, danzantes, concheros, brujos, comerciantes del centro, etc... cambien por el bien de nuestro pueblo o reciban el juicio, nada amable, de las nuevas generaciones que se avergonzaran de ustedes y sus actos que, como el rio obstruido en su paso, recibirá la fuerza de su impetu quebrantando tus cimientos. La necedad es la madre de la ignorancia y el prejuicio, y la vanidad la madre de la mentira y la ilusión... Atente, pues, al cambio, que así lo determinó el dador de la vida, y ayudanos al cambio quebrantando lo que obstruye nuestra identidad y progreso... Recuerden al legendario colibrí, siempre impetuoso, que dijo a nuestros abuelos, allá en Chicomoztic: "Tihui, tihui...!". ¿Hemos de estar pasivos despues de tanto tiempo? ¿Hemos de hecharnos a dormir ante la derrota del invasor? De ninguna manera, ahora es cuando debemos ser fuertes y llevar al limite nuestra destreza y habilidad que nos inspira Huitzilopochtli... ¡Mexica tihui! 

Los actuales "penachos" son una " farsa"; nada tienen que ver con los mexicas, con la mexicayotl... En nombre del quetzallilpiloni, del quetzallapanecayotl, del tlauhquecholtzontli y todo cuanto adorno de pluma dejarón en sus pinturas y herencias: no deformen su dignidad, su papel, su simbolo... Si la necedad en representar la figura grotesca del hombre y mujer mexica es tal que no le importa presentarlo a los ojos de occidente, entonces tendrán la razón, aquellos,  de vernos como salvajes y atrasados... Los mexicas eran señores del mundo, cosmopolitas y eclepticos; es verdad que en su proposito hubo mucha sangre, mucha destrucción, pero que el lado moral decadente de nuestros conquistadores nuble nuestro juicio y comprensión: la guerra y la vida de los antiguos mexicanos era honorable, era digna... México no lo es por el "penacho", sino por el impetu de sus hombres y mujeres!
Farsa de un "supuesto" guerrero azteca (¿?).
Notese el grado estrafalario y tergiversado que se le ha dado a la cultura "mexica". 


Codice Mendocino.
Notese que ninguno lleva "penacho" a la usanza actual, el 2o guerrero
de izquierda a derecha, lleva en su casco un quetzalilpiloni aunado al mismo.


Códice mendocino.
El guerrero de la parte inferior y que esta en medio
lleva lo que bien podria ser un quetzallapanecayotl
similar al hoy denominado "penacho de Moctezuma".


Códice Florentino.
El guerrero de la izquierda lleva un quetzallapenacayotl.


Códice mendocino.
Los guerreros de la parte inferior llevan un
quetzalilpiloni como distición de alta jeraquía.


Códice Duran.
Guerrero águila (lado derecho) con quetzalilpiloni aunado al casco en la
fiesta del Tlacaxipehualiztli (2o mes).


Códice mendocino.
Distinción de guerreros por sus vestimentas.


Códice Florentino.
Guerreo ordinario (camisola de algodón, sin cactli, sin adorno de pluma)
contra un guerrero águila.


Códice Cospi.
En este códice no hay una representación con el "penacho"
hoy en usanza, antes bien llevan quetzalilpiloni.


Códice mendocino.
Tipos de trajes y adornos de guerreros I.


Códice mendocino.
Tipos de trajes y adornos de guerreros II


Códice mendocino.
Tipos de trajes y adornos de guerreros III.
Abajo a la derecha vemos un quetzalilpiloni.


Calmecac Anahuac-Tapaneca.
Modo de uso del quetzalilpiloni.


Códice mendocino.
El traje de la deracha lleva un quetzallapanecayotl
semejante al llamado "penacho de Moctezuma"


Códice Florentino.
Guerro Yopica (con gorro de cono)
contra guerro aguila (con quetzallapanecayotl).


Códice Florentino.
Quetzallapanecayotl semejante al "penacho de Moctezuma".

Cipactonal Xochicuicatzin de Azcapotzalco
(Mahtlactli ihuan ome Ácatl)
     

jueves, 25 de noviembre de 2010

MEMORIA DE UN CAUDILLO ANTES DE LA INDEPENDENCIA: JACINTO CANEK.

El suplicio de Canek (Castro Pacheco)
Por: Ricardo M. Pilón A.
(Publicado en Marzo del 2009 en el Blog de Humarte)

El nombre de Canek es para muchos un personaje de algún cuento o novela que en alguna ocasión se leyó en la niñez en aquellos libros de textos oficiales de la SEP... Y como suele ser común de aquellos momentos mozos, para los nostálgicos, aquel recuerdo se presenta, siempre, en un sentido "literario", en un sentido "poético"... No es de extrañarnos que en México se sepa más de lo que pasa en el mundo que del país mismo... y peor aún, pretender saber siempre en ese sentido "romántico" que todo lo envuelve en una apariencia, en una ilusión... o como diría Marx un "fetiche" del cual ha quedado deprovisto de aquel "sensualismo" que el personaje real inspira y quedar como una entidad abstracta -racional- y de caracter meramente "literario"... es decir, especulativo. Ello trae consigo un profundo problema sobre la educación en México... Canek (o Kaan Ek, que significa "serpiente negra" o "serpiente de la estrella") es uno de esos personajes que bien valdría la pena considerar como parte inmanente de la historia del país, porque se desenvuelve en un contexto muy concreto que es la época colonial y sus problemas precedentes...

"Jacinto Canek (Jacinto Uc de los Santos) (1730- 14 de diciembre de 1761). Indio maya de raza pura, nació en el barrio de San Román, en la ciudad de San Francisco de Campeche, cuando el actual estado mexicano de Campeche formaba parte de la Capitanía General de Yucatán. Encabezó en Cisteil (se pronuncia Quisteil), el 19 de noviembre de 1761, una rebelión indígena contra los españoles y murió ejecutado el 14 de diciembre de 1761 tras suplicio al que fue sujeto por disposición del Brigadier José Crespo y Honorato, gobernador en turno." (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Jacinto_Canek)

Muchos podrían considerar de "insignificante" esta rebelión, sino fuera que aun persisten los mismos problemas en ese Estado y, peor aún, en un gobierno "moderno" democrático... Pero lo que llama la atención de este personaje y lo que ello atañe en general a esa rebelión es, precisamente, ese aspecto "trágico" colectivo y que cómo sintoma de la "revolución" evoca la necesidad de una "transformación" radical... Tan caro fue el precio que hubo que pagar el indigena ante el colonialismo español que deja como enseñanza, en la actualidad, ese aspecto necesario de que la sociedad y lo que ello atañe propiamente (política, economia, cultura, arte, etc) alcanza "plena transformación" ante un movimento "masivo", "colectivo"... Escribira Justo Sierra O. en su periodico "El Fénix"(1849), respecto de este suceso del siglo XVIII:

"Se le hace pasar un suplicio de los más horrrorosos que se leen en la historia, quemándose su cadáver y arrojando al aire sus cenizas; sus ocho compañeros fueron ahorcados dos días después y otros cien infelices fueron condenados a sufrir la durísima pena de doscientos azotes y la pérdida de la oreja derecha".

Tan "sensual" es la figura de Canek que el gran escritor yucateco Ermilo Abreu Gómez (1894) dejó plasmado de manera sencilla y clara, pero tratado en un sentido "auténticamente" poético, la imagen de este personaje, que bien vale la pena considerarlo como un suceso "inspirador" en nuestro tiempo... Si habría que hacer una comparación propiamente de la Rebelión de Quizteil con la Independencia, ciertamente es más meritoria y con mayor enseñanza la Rebelión de Canek; pues ésta pone de relieve ese aspecto decadente de la clase explotada que "intenta" sobreponerse mediente una rebelión armada al yugo colonialista... y donde el aspecto "trágico" que deja a la posteridad es la evidente diferencia del poder: la milicia bien entrenada de España con la milicia rural e improvisada de los indigenas... Mientras Hidalgo -a ecepción de Morelos-y todos aquellos involucrados en esa guerra, son figuras que han venido circulando en ese sentido "romántico" que muchos tragan por ignorancia y por mera costumbre: la finalidad que Hidalgo tenía sobre el país era una idea "especulativa" que no tenía nada de concreto y nada de objetivo, sino antes bien era un sintoma propio de la seducción que se respiraba a partir de la Revolución Francesa y la Guerra de Independencia de EUA. Es decir el surgimiento de la "burguesia" que buscaba aniquilar al "feudalismo"... Por tanto, la Independencia y todo su romanticismo, nunca fue una "lucha colectiva", sino la "lucha de un grupo" que buscaba remplazar a la clase dominante, el extranjero español, por otra más local y nacional, el criollo.

Sin duda el mexicano aún tiene que aprender mucho sobre su historia para poder distinguir entre lo que es "ilusorio" de lo que fue un "hecho en si"... La Independencia de México, con sus sombreros, tequilas y marias, es sin duda esa "gran farsa" que está por conmemorarse en el 2010... ¿Qué le depara al mexicano sino grandes males que lo hunden dia con dia por no "quere" salir de la ignorancia y la costumbre?... La cultura del "individualismo" -o el egoismo- es inmanente en nuestro país como sintoma propio de su tiempo, el desarrollo ultimo del actual sistema predominante que ha agotado sus recursos en el avance tecnológico y que lo ha conducido a la decandencia generado por el ideal de la competencia y la acomulación de las ganancias... El mexicano es un ente fantasmagórico nacido entre la "modernidad" y el "medievalismo", porque no ha querido comprender su verdadera "identidad" que el tiempo sigue dividiendo en "castas" (indigenas, mestizos, criollos)... La posesión de la producción de vanguardia -celulares, computadoras, etc.- y los "fetiches" que manan de la fe y el ideal -la virgen de guadalupe, los santos, Jesús, etc.-, son el lado absurdo y perverso que hacen del mexicano esa imagen "ilusoria" que, ante los hechos históricos generales, son una "farsa"...

Canek y otros tantos sucesos semjantes, a lo largo de la historia, son parte de esa "identidad" que no se ha querido "re-conocer" como hechos que han dejado una valiosa ensañanza para el futuro: la última gran lucha del hombre para la transformación del mundo, es la del hombre que lucha con todos... una lucha colectiva que aniquila las diviciones sociales por una causa en común. Ahora dejo a ustedes reflexionen sobre algunos "aforismos" que el escritor Ermilo Abreau dejo como dichos de Canek:

"Canek dijo:

-Ya se cumplen la sprofecías de Nabuc Pech. No se contentarán los blancos con lo suyo ni con lo que ganarón con la guerra; con maña querrán también la miseria de nuestra comida y la miseria de nuestra casa. Levantarán odio contra nosotros y nos obligarán a refugiarnos en los montes y en los lugares apartados. Y así iremos como las hormigas detrás de las alimañas y comeremos cosas malas: raíces, grajos, cuervos, ratas y langostas del campo.

-Los blancos no saben de la tierra, ni del mar, ni del viento. ¿Qué saben si noviembre es bueno para quebrar los maizales? ¿Qué saben si los peces ovan en octubre? ¿Qué saben si en febrero hay que librar a los hijos de los vientos malos? Ellos gozan, sin embargo, de todo lo que vive en la tierra, en el mar y en el viento.

-Los blancos hicieron que estas tierras fueran extranjeras para el indio; hicieron que el indio comprara con su sangre el aire que respira.

-Al indio le basta un cuartillo de maíz; al blanco no le alcanza un almud. El indio come y bendice su tranquilidad. El blanco ignora que una jícara no lleva más agua que el agua que señala sus bordes. Lo demás se derrama y desperdicia.

-El blanco parece que marcha; el indio parece que sueña. El blanco husmea; el indio suspira. El blanco avanza; el indio se aleja.

-Nosotros alimentamos las semillas; ellos alimentan las hojas. Bajo nuestras plantas caminan las aguas secretas y olorosas. sobre ellos agitan sus alas las aves carniceras.

-Los blancos son rojos. Son rojos como la mancha del oriente que los trajo; como el fuego que brota de sus manos; como el oro que se enciende en sus barbas. Los blancos son rojos.

-Los indios viven al lado de la tierra. Duermen en paz sobre su lecho. Los blancos la olvidan. Pasan sobre ella aplastando sus gracias. De ella sólo toman sus frutos.

-Hay hombres de espíritu levantado, impaciente. Para éstos una mañana es ya el principio de una tarde. Hay hombres de espíritu lento, dormido. Para éstos una tarde es apenas la continuidad de una mañana. Hay hombres de espíritu recio para quienes todas las horas están llenas del día. Para éstos se hizo el descanso de la noche.

-Para el espíritu vale más un vicio limpio que una virtud sucia. Un vicio limpio puede guardar un deseo puro. Una virtud sucia supone una conciencia débil; con seguridad un acto de cobardia.

-La palabra nació por sí misma dentro de lo oscuro. La palabra no es la voz que se dice ni el signo que se escribe. La palabra viene de la conciencia. Por eseo debe ser sentida dentro para que sea espejo de sí misma.

-Las cosas no vienen ni van. Somos nostros los que vamos a ellas. Sólo el espíritu camina. La memoria no es ojo que se vuelve al pasado, sino espejo que no deja ver lo que está en su esencia, fuera del tiempo.

-No te enorgullezcas del fruto de tu inteligencia. Recuerda que sólo eres dueño del ánimo que pusiste en ella. La inteligencia es como la flecha: una vez que se aleja del arco ya no la gobierna nadie. Su vuelo depende de tu fuerza, pero también del viento y, ¿por qué no decirlo?, del destino que la sigue.

-Nunca tengas miedo de tus lágrimas. Sólo los hombres llorán. Las lágrimas, hijo, siempre caen de rodillas.

-¿Y para qué quieren ser libres si no saben ser libres? La libertad no es gracia que se recibe ni derecho que se conquista. Se es libre aunque se carezca de libertad. Los hierros y las cárceles no impiden que un un hombre sea libre. La libertad del hombre no es como la libertad de los pájaros que se satisface en el vaivén de una rama. La libertad del hombre está en su conciencia.". (*)





(*) Sacado del libro "Canek" de Ermilo Abreau Gómez. Edt. Collección Caballito de Mar, San Salvador, El Salvador, 1960, pp. 18-22.